Frases de uso en el aula de español y evaluación: reflexiones desde Karlskoga

Los malos resultados de los estudiantes suecos de español reflejados en el primer Estudio Europeo de Competencia Lingüística de 2011 aparecen lógicamente unidos a la percepción de los alumnos de que lo aprendido en el aula tiene poca utilidad en la vida real (ESCL 2012: 42). El español se usa para tareas y ejercicios, pero el idioma de interacción con el profesor suele ser el sueco. Para crear un puente entre la realidad del aula y la realidad fuera del aula se recomienda el uso de la lengua meta como lengua de trabajo (Tornberg, 2009: 185).

El objetivo principal de la asignatura de español recogido en el currículo sueco (Lgr 11, Skolverket, 2011: 30), esto es, el de contribuir a que el discente desarrolle la capacidad de comunicarse en la lengua meta, pasa a un segundo plano cuando algunos profesores de los cursos 7-9 sentimos la necesidad de introducir nuevos contenidos léxicos o gramaticales que consideramos necesarios para continuar con la asignatura de español en Gymnasieskolan. Es sabido que los estudiantes prefieren el sueco para las explicaciones gramaticales (Andersson 2009: 50) y está demonstrado que un uso de la L1 en ciertos momentos potencia el aprendizaje (Macaro 2001: 535), pero en este caso siempre está pedagógicamente motivado y no constituye una mera rutina (Stoltz 2009: 155).

Uno de los principales problemas de la asignatura de español en la enseñanza secundaria post-obligatoria (Gymnasieskolan) es precisamente que muchas veces la lengua meta no se usa en el grado necesario (Andersson 2009: 32) y que los estudiantes tienen pocas oportunidades de hablar español (Joelsson 2015: 21), con lo que el objetivo principal del currículo para el instituto no se cumple (Hokka 2015: 33).

Entendemos por frases de uso en el aula aquellas que permiten la comunicación con el profesor o con los compañeros en el contexto de enseñanza en el aula (“¿Qué deberes tenemos?”, “Perdón por llegar tarde”, “Otra vez, por favor”, etc.). Estas frases,  presentes en buena parte de los manuales de español, permiten practicar la lengua meta en la situación cotidiana de la clase como lengua de comunicación real (Eriksson & Jakobsson 2001: 55). Como output ayudan a lograr fluidez (Fonseca & Cuenca 2000: 73), potencian la automatización (Enkvist 2013: 233), fomentan la interacción con el profesor y con los compañeros (Arnaiz & Peñate 2004: 55) y proporcionan, en definitiva, oportunidades par usar el lenguaje y progresar en el proceso de aprendizaje (Tornberg 2009: 188).

No obstante, la ausencia de estas frases de uso en el aula en la lengua meta es un hecho en muchas de nuestras escuelas y eso conlleva que, en el peor de los casos, muchos de los estudiantes no articulen una sola palabra en español durante la clase.

Durante mis observaciones de clases de noveno curso en Karlskoga he visto que el profesor hace un esfuerzo para usar la lengua meta, sobre todo al principio de la clase, apoyándose en input visual y practicando formas de saludo repetidas anteriormente. Además, “adapta su discurso para hacerlo comprensible […] mediante la simplificación del mensaje, la selección del léxico o la articulación clara y lenta” (Martín Marín 2004: 271). En momentos clave, usa el sueco para asegurarse de que todos los estudiantes hayan comprendido (Stoltz 2009: 155).

Sin embargo, el uso del docente no se corresponde con el del discente. La mayoría de las veces el estudiante responde en sueco o traduce al sueco lo que el profesor explica en español. Se escuchan de manera constante frases como “ska vi lyssna...?”, “ska vi skriva...?”, “vad betyder det?” o “hur säger man...?” e incluso se usa más “tack” que “gracias”. El poco español que se escucha aparece junto al sueco en una misma frase: “por favor, menar jag”, “es claro, säger man så?”.

¿No debería un estudiante de noveno curso poder decir “¿cómo se dice?” o “¿vamos a escribir”? ¿Por qué no se hace un esfuerzo por practicar en el aula las frases de uso trabajadas en cursos anteriores? Tornberg apunta que los alumnos tienen claro qué tipo de actividades cuentan para la nota y cuáles no (2009: 205). El uso de español en el aula parece no tener tanto peso como las tareas escritas o las pruebas nacionales.

Preguntados por esto, los profesores reconocen que, de alguna manera, el uso del español contribuiría a “subir la nota”; pero los resultados de las pruebas orales cuentan más porque es entonces cuando los estudiantes tienen conciencia de estar siendo evaluados, algo que se considera como “más justo”.

En consecuencia, más del 80 % de los  estudiantes de noveno curso en Karlskoga aprueba la asignatura, pero menos de la mitad continuará los estudios de español en bachillerato. Es decir, los alumnos ven una clara diferencia entre aprobar la asignatura de español y poder comunicarse en la lengua de Cervantes.

La presencia de esta disyuntiva entre calificación y comunicación evidencia que el objetivo principal del currículo sueco no se ha cumplido y que se ha producido una inflación de las calificaciones.

En resumen, no puede haber una evaluación justa sin tener en cuenta el uso del español en el aula. Este uso no debe limitarse a tareas y ejercicios, ya que así se corre el riesgo de convertir la lengua meta en algo virtual, sino que debe usarse para una interacción real en el aula. Que los estudiantes tengan presentes las frases de uso en el aula es un buen comienzo para ello.

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Santiago Esparza Celorrio

Santiago Esparza Celorrio fil.dr., Magisterexamen i spansk språk- och litteraturvetenskap (licenciatura) från Universidad de La Rioja och Doktorsexamen i litteratur från Universidad de Alcalá. I sin doktorsavhandling analyserar han familjära aspekter i mexikansk-amerikansk litteratur. Han har arbetat som spansklärare på Universidad de Alcalá och på Kansai Gaidai University i Japan. Santiago bosatte sig 2008 i Sverige och har sedan dess arbetat inom den svenska grundskolan som spansklärare och som modersmålslärare i spanska. Han har även undervisat vid Högskolan Dalarna och medverkat i lärarlyftskurser och spansklärardagar vid Uppsala universitet. Förutom sin forskning om litteratur har han intresserat sig för användning av musik i klassrummet, analys av muntliga och skriftliga språkfel samt strategier för ökad användning av spanska i klassrummet. Santiago är medförfattare till Encuentros, det första materialet för undervisning i spanska för invandrare vid ett spanskt universitet.

Referencias

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